Desde sus primeros tiempos y de acuerdo con los fines planteados se encaminaron las actividades en las direcciones que aún hoy se siguen: la difusión del conocimiento a través de una publicación propia, el acopio de material técnico con vistas a formar una biblioteca, la capacitación y la creación de un ámbito propicio para promover la camaradería entre los técnicos. Su publicación periódica comenzó a editarse en junio de 1960.
Las primeras revistas fueron enviadas a los socios y también a Universidades, Academias y bibliotecas, que expresaron con beneplácito su aparición.
En los primeros dos años se consolidó la institución y aumentó considerablemente su número de socios. También incrementó sus actividades, dentro de las que destacan los cursos de capacitación, que contaron con una muy numerosa asistencia. Al mismo tiempo, se establecían contactos con las demás asociaciones del medio en el exterior y se fomentaba la participación en los Congresos Internacionales.
En 1966, la Asociación organizó en la Argentina el primer Congreso Latinoamericano de Químicos y Técnicos de la Industria del Cuero, que significó un estímulo para la formación de otras asociaciones en Iberoamérica. Desde entonces hasta hoy, los distintos países organizan alternativamente dichos encuentros. La Argentina fue sede, además, de los Congresos Latinoamericanos de 1970; 1978 y 1992. Otro hito importante fue la organización del Congreso de la I.U.L.T.C.S. en Buenos Aires en 1981. Asimismo, dos "Encuentros nacionales" de técnicos fueron realizados en 1984 y 1994.
Las relaciones institucionales se mantuvieron desde el principio, no solamente con las entidades del exterior sino también con aquellas ligadas al medio curtidor nacional: las Cámaras Empresariales y el Centro de Investigación de Tecnología del Cuero (C.I.T.E.C.), cuyos profesionales han prestado su continua colaboración.
Gracias al aporte de empresas amigas, en 1976 la asociación compró su casa (su sede actual) y fue un paso muy importante contar con un edificio propio donde realizar sus actividades cotidianas, especialmente por la disponibilidad de un gran salón que permitiera el encuentro de un número significativo de concurrentes y de una sala de lectura de una biblioteca que fue incrementando su patrimonio en forma continua hasta hoy.
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